La semana empezó bien para Feijóo. La manifestación celebrada en Madrid en contra de la amnistía a cambio de un nuevo gobierno sanchista fue un clamor de apoyo a las tesis del PP y una seria advertencia a Sánchez. Lo que ocurre es que al personaje no terminaremos nunca de conocerlo. ¿Alguien esperaba que no interviniera en el debate de investidura de Feijóo? Cuando vi bajar a Óscar Puente para ser el portavoz del PSOE, me quedé muerta. Me dio la impresión de que era el vikingo del asalto al congreso de EEUU, aquel de Trump. No le faltaba más que el casco con los cuernos. Puente podría estar en la esquina de una barra con un palillo en la boca y otro en la oreja y no desentonaría. Y es que Sánchez lleva camino de convertirse en el más populista de los populistas. Óscar Puente es de esos “lidercillos” de ahora. Lo macarra vende. Es de los que gusta al sanchismo. Dale, Puente. Tanto es así que se vinieron arriba y le quisieron dar dos yoyas al Alcalde de Madrid, que sólo es Abogado del Estado, y se lo explicó al concejal socialista del ayuntamiento de la capital sin que se le moviera el flequillo. Eso es lo que les gusta. La crispación es el ecosistema natural de Sánchez. Los nacionalismos históricamente le han ido al socialismo como anillo al dedo, no porque compartan caminos o proyectos, ni siquiera la idea de Estado, que la han cambiado las mismas veces que ha cambiado de régimen España. No, no, lo que comparten son enemigos. Sánchez va camino de ser presidente. Debería ponerse un pinganillo que le traduzca al oído lo que le dicen la mayoría de españoles: Márchese, señor Sánchez.
Mientras, en Tomelloso, el Alcalde y su equipo de gobierno han cumplido 100 días de la era Navarro. Tres intensos meses de gobierno abierto, dialogante y con enorme empatía. Semanas de tomarle el pulso social al pueblo. De conocer y diagnosticar la situación económica real del Ayuntamiento, y no la del relato sanchista local. Sacar adelante expedientes empresariales de los cajones. Muchas licencias sin contestar y en unos plazos inadmisibles para nuestro tejido empresarial.
Esta semana ha venido el Presidente regional a inaugurar un pabellón que se llevaba reclamando 21 años, 17 de ellos de gobierno socialista. Pues ya se ha inaugurado. Ha estado correcto, Emiliano, y conoce, por supuesto, las relaciones institucionales. No hay que enseñarle nada. Sin embargo había asistentes al acto que parecía que llevaban los zapatos rojos de Dorothy en “El mago de Oz”. ¡Parecía que llevaban algún motorcillo en los zapatos! ¡Qué manera de dar pasetes para estar en la foto al lado de Page! Y eso que la legislatura no ha hecho más que empezar. Veremos más cosas como esta y, como siempre: Tomelloso es mucho más.






