La mañana amanecía con un radiante sol que daba luz a la tradicional Función Religiosa, presenciada por cientos de fieles. Tras la misa, tenía lugar la imposición de las nuevas medallas de la Hermandad de la Virgen de las Viñas. Poco después, comenzaban a llegar a la explanada de Pinilla las reatas de mulas y las carrozas artísticas o engalanadas, elementos imprescindibles de una celebración que fue declarada hace diez años Fiesta de Interés Turístico Regional. Durante toda la jornada, centenares de romeros llenaban las tascas y las tradicionales cocinillas, donde degustaban la típica caldereta de cordero propia de esta Romería.
A las cinco de la tarde sonaban las campanas del Santuario de Pinilla, anunciando la salida de la Virgen de las Viñas para iniciar su camino hacia Tomelloso. Ese recorrido, conocido popularmente como la Traída de la Virgen de las Viñas a Tomelloso, dejaba momentos de gran emoción, como cuando al llegar al puente de la Autovía de los Viñedos la imagen se volvía para despedirse del Santuario de Pinilla. También al alcanzar la Avenida Virgen de las Viñas y, especialmente, la calle Socuéllamos, donde se incorporaban numerosos devotos al cortejo, junto a los grupos folklóricos Virgen de las Viñas, Manantial del Vino y El Bombo, además de la Asociación Musical Santa Cecilia de Tomelloso.
















































































































