Con la llegada del Domingo de Ramos, ha comenzado la Semana Santa, terminando así la Cuaresma. Supone la conmemoración de la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando se colocaron ramas de palma en su camino. Momento en el que Tomelloso celebrará la primera de sus procesiones, conocida popularmente como La Borriquilla, antes de las siguientes, que tendrán lugar el Jueves Santo, recordando su arresto, así como el Viernes Santo, rememorando la crucifixión. Aunque, desde hace algunas semanas, las hermandades de nuestra localidad se encuentran inmersas en los ensayos de anderos o costaleros que portarán a su Cristo o a su Virgen para que todo salga según lo previsto. Sobre todo, durante los fines de semana, cuando las calles o los polígonos industriales de Tomelloso están siendo testigos de los ensayos de los tronos en los que los capataces marcan el ritmo, realizan ajustes, se corrigen errores pero, sobre todo, se viven momentos de hermandad. Es el caso de los anderos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia que, en esta ocasión, ensayan todos los domingos desde hace cinco semanas. A pesar de tratarse de una Semana Santa temprana, al ensayo acuden sus cuarenta y dos anderos, veintiuna personas en cada varal, demostrando que se respiran muchas ganas de Semana Santa. Lo corrobora su presidente, Emilio Navarro, que reconoce que, «en otras ocasiones, habíamos tenido que suspender ensayos por falta de gente, evitando así que los que estaban presentes se hicieran daño al llevar más carga de la recomendable». Sin embargo, este año está siendo distinto gracias al compromiso de personas como Bárbara Mercedes Pérez que, aunque es cubana, reside desde hace cinco años en Tomelloso, de los cuales dos ha sido andera, algo que resume «como una experiencia maravillosa, puesto que en Cuba está prohibido» o de Beatriz Clemente, que asegura que «este año, saldré descalza porque tengo una cosa prometida». Todos ellos esperan con ilusión la estación de penitencia que realizarán en la procesión de la Muerte y Entierro de Cristo porque, como reconoce Inmaculada Ortega, «cuando ves a todos los compañeros vestidos con las túnicas y te dispones a salir, sientes un cosquilleo». Serán sus pies los que marquen el paso del Cristo de la Misericordia el próximo Viernes Santo, dándole vida a la procesión después de los momentos de hermandad y de compartir vividos en los ensayos.
Tomelloso Hoy: ¿Cuanto tiempo lleváis siendo miembros de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia de Tomelloso?.
Bárbara Mercedes Pérez: Soy cubana, llevo cinco años en España, dos como andera, lo cual es una experiencia maravillosa, puesto que en Cuba está prohibido.
Inmaculada Ortega: Catorce años. Mi primera vez consistió en sacar al Cristo de la Misericordia solamente en los hombros, sin trono y éramos ocho personas. Me encantó la experiencia por todo, empezando por los ensayos hasta después, cuando sales, observar a la gente con esa formalidad.
Beatriz Clemente: Dos años, con este haré tres. Además, este año, saldré descalza porque tengo una cosa prometida.
TH: Estáis ya inmersos en los últimos preparativos de la Semana Santa de este año 2024.
José Ángel López: Con muchos nervios también. Llevamos cuatro ensayos pero todavía nos quedan uno o dos más. Todos los años solemos ser los mismos anderos pero, si alguien falla, se recurre a gente nueva que está en lista de espera para que les toque.

TH: ¿Qué te llevó a convertirte en andero del Cristo de la Misericordia?.
Bárbara Mercedes Pérez: Por mi esposo, que me comentó que faltaban anderos. Él lleva 20 años saliendo y yo me sumé.
Emilio Navarro: Algunas personas han tenido que dejar de ser anderos por la edad o por sus dolencias, pero nos gusta comprobar que la gente continúa respetando las tradiciones y participando con nosotros, no sólo en los ensayos, sino en toda la Semana Santa.
TH: ¿Pesa mucho la imagen del Cristo de la Misericordia?.
José Ángel López: Sí, quieras o no pesa pero, entre todos, se puede llevar. Acabamos cansados, pero merece la pena porque, además, la relación entre nosotros es muy buena, puesto que es algo que une mucho.
Bárbara Mercedes Pérez: Si, pesa mucho. Se nota, sobre todo, cuando se dejan un poquito de caer, pero merece la pena. Fue mi esposo quien me animó a probar y yo, si no pasa nada, seguiré hasta que Dios quiera.

TH: ¿Cuántas personas cargáis cada varal del trono del Cristo de la Misericordia?.
Bárbara Mercedes Pérez: Nos colocamos por estatura y lo medimos mediante zapatos.
Emilio Navarro: Se notan más ganas de Semana Santa que otros años de atrás. A veces, teníamos que suspender ensayos por falta de gente, evitando así que los que estaban presentes se hicieran daño al llevar más carga de la recomendable, puesto que van unos 21 anderos en cada varal, pero este año no.
TH: ¿Os preparáis físicamente de alguna manera especial para cargar con todo el peso del trono?.
Inmaculada Ortega: Es importante llevar una faja para que no sufran los riñones.

TH: ¿Qué sentís cuando empezáis vuestro recorrido procesional?.
Bárbara Mercedes Pérez: Mucha emoción porque, además, en mi país, Cuba, nunca nos han dejado hacer nada de esto, porque está prohibido. Allí, únicamente se pueden sacar imágenes de la Virgen.
Beatriz Clemente: La emoción es tan grande que yo siempre lloro cuando cantan saetas, se me ponen los pelos de punta, es algo que no puedo evitar.
Emilio Navarro: Es muy bonito ver, un Viernes Santo por la tarde, a mucha gente con nuestro color azul procesionando por las calles de Tomelloso acompañando a las imágenes. Aunque a algunos seguramente no les guste, llevamos el azul de las fachadas de Tomelloso de toda la vida. Es algo que da gusto ver y, yo particularmente, lo disfruto mucho.
TH: ¿Soléis hacer alguna petición especial al Cristo de la Misericordia antes de comenzar la procesión?.
Inmaculada Ortega: Sí, un año pedí por mi madre y se cumplió.
Beatriz Clemente: Mi hijo Sergio tiene epilepsia y el médico dijo que era propenso a tener más crisis. Así que yo le pedí al Cristo que le pusiera su mano y lo protegiera para que, por favor, no le pasara nada. Y, desde aquel momento, no le ha dado ninguna crisis más.
Emilio Navarro: Tenemos muy buenas imágenes en Tomelloso y es una lástima que no siempre se les preste la atención que se merecen, porque te dan una gran fuerza interior para hacer determinadas cosas que, de otra manera, a lo mejor no las harías.

TH: ¿Tenéis alguna anécdota que recordéis llevando el paso del Cristo de la Misericordia?.
Bárbara Mercedes Pérez: Más que anécdotas, para mi es como un ritual. Desde la manera de vestirme, disfrutando de lo que me estoy poniendo para, después, vivir el momento más especial, que es cuando lo estoy levantando y pensando: “Señor, te estoy cargando, pero perdona mis pecados”.
Inmaculada Ortega: Todos los momentos están repletos de emoción. Sobre todo, cuando ves a los compañeros vestidos con las túnicas y te dispones a salir, que sientes un cosquilleo. Aunque, si tengo que destacar un momento, es en el que se canta una saeta.
Beatriz Clemente: Sí. Al terminar la procesión en la Plaza de España, cuando estábamos ya todos colocados, le pedí matrimonio a mi novio. Cogí el anillo, me puse de rodillas y le pregunté: “¿Te quieres casar conmigo?”, a lo que me respondió que “sí, mi amor, me quiero casar contigo”.
TH: Es una procesión larga, que exige mucho y que os dejará agotados, ¿no?.
Bárbara Mercedes Pérez: Sí, pero es una muy buena experiencia. Al día siguiente, te levantas y vas para el trabajo y no pasa nada. Para mi, merece muchísimo la pena.
Emilio Navarro: He estado mucho tiempo de andero y es verdad que cuando acababas estás en casa varios días acordándote de los dolores, pero merece la pena porque queremos emocionarnos y emocionar a la gente, que es algo que a nosotros nos gusta mucho.

TH: ¿Pensáis continuar siendo anderos del Cristo de la Misericordia?.
Inmaculada Ortega: El tiempo que pueda seguiré, lo tengo claro.
TH: ¿Animáis a la gente a que salga a ver al Cristo de la Misericordia?.
Emilio Navarro: Sean creyentes o no, animamos a todo el mundo a participar de una Semana Santa de Tomelloso en tranquilidad, sin ganas de tener problemas y para pasarlo bien.
TH: Todo ello ayuda a engrandecer la Semana Santa de Tomelloso.
Emilio Navarro: Sí. Somos un pueblo muy joven pero estamos haciendo historia. Por ejemplo, con la marcha Cristo de la Misericordia que nos ha compuesto Alejandro Montejano, que ya es historia de nuestra Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia pero, también, de la Semana Santa de Tomelloso, puesto que quedará ahí para la posteridad. También, creo que estamos en un momento de cambio en el que, quienes antes salían para que los vieran de participar en las procesiones, están dando paso a gente que verdaderamente siente la Semana Santa.











