Tomelloso no sería lo mismo sin su arte, su cultura y sus gentes. Tampoco lo reconoceríamos sin otro de sus sellos de identidad: el pequeño comercio. Un gremio de valientes y emprendedores al que pertenece nuestro invitado de hoy. Tres generaciones dedicadas al mundo de la carne le preceden. Un sector complejo en el que comenzó su bisabuelo y donde, tras 55 años en ubicados en la misma calle, quedan pocas personas que no lo conozcan. Rodeado de un equipo con el que se considera “muy afortunado”, reivindica la labor del comercio local y nos cuenta los retos a los que se enfrenta su sector.
En Tomelloso Hoy: JOSÉ LÓPEZ («EL BOLERÍN»)
Tomelloso Hoy: José, queremos conocerte más, por si alguien aún no sabe quién eres…
Soy José López, hijo de José -Pepe- López y nieto de José López. Tres generaciones con el mismo nombre, apellido y también mismo oficio. El germen de la saga comienza en la agricultura donde mi bisabuelo, al no tener trabajo para sus hijos, compró un ganado de ovejas junto a sus tierras. Ya mi abuelo, con pasión desde niño por los animales, se pone a trabajar con ellos. Tras dos años de buenos pastos y buenos resultados en cuanto a la calidad de la carne, mi bisabuelo se lanza esta vez a alquilar un local en la Calle Calvario, para así poder vender sus propios corderos. Fue un 24 de diciembre de 1950 cuando abrió la primera carnicería. Años después, siempre entre negocios relacionados con la ganadería y la carne, es el 16 de marzo de 1968 cuando se asientan definitivamente en la Calle Matadero, donde el negocio familiar lleva ya 52 años en activo. Siempre hemos estado aquí, hasta que en el año 2020 nos mudamos justo enfrente, ampliando nuestro negocio e incorporando, además, un pequeño comercio.

T.H: Entonces podemos decir que os conocen bien en el barrio…
Sí, somos veteranos. Setenta y tres años en el barrio y 55 en la misma calle.
T.H: ¿Cómo te iniciaste tú particularmente en el gremio?
Muy sencillo. No quería seguir estudiando y mi padre tenía un negocio. Era, por así decirlo, una salida fácil. Me he empapado del gremio de los corderos y la carne desde pequeño.

T.H: Una curiosidad que no puede esperar más, ¿de dónde viene el nombre «El Bolerín»?
¡También me gustaría saberlo a mí! (risas) Es un apodo tan antiguo que ni mis abuelos conocen el origen. Particularidades de los pueblos, pero ya es como nuestra marca.
T.H: Te vemos muy bien rodeado de un buen equipo, ¿Quiénes son?
La verdad que sí. Junto a mí está Inma, mi esposa, “la jefa” (risas). Es administrativa, contable y el pilar de mi casa. También está Yolanda, que lleva con nosotros 4 años, cuando ampliamos el negocio, pero ya la conocía de haber trabajado durante una década en este mismo local. Era conocida por todos los vecinos y clientes. Decir «trabajadora» es quedarme corto. Una apuesta segura.
Y finalmente Nerea, pero no menos importante, que fue la última incorporación tras la jubilación de mis padres, hace dos años. Está para todo, todo le viene bien y, como yo digo, te pone el parche donde lo necesites. Soy muy afortunado con este equipo.

T.H: ¿Cómo está siendo la campaña de Navidad? Cuéntanos.
Nosotros tenemos la suerte de contar con una clientela bastante fiel. Aunque crecemos año a año siempre llega la incertidumbre con la Navidad porque ves como va subiendo todo de precio y al consumidor le costa tomar la decisión de qué comprar. Ahí estamos nosotros para asesorar, sobre todo en estos días tan señalados. Afortunadamente podemos decir que ha ido según lo esperado. Hemos hecho un gran esfuerzo por atender a tanta demanda en tan poco tiempo pero lo hemos conseguido. Nos fechas en las que nos jugamos mucho, y un error nos puede dar una crítica negativa que perjudique nuestro negocio. Nos quedaremos con las positivas, que son las que nos ayudan a trabajar con más alegría.
T.H: Danos algún consejo culinario, ¿qué podemos preparar para estas fechas?
Depende de cuántos vayamos a ser o cuánto queramos gastar. Lo primero es dejarse de inventos y no hacer recetas que no controlas. Lo segundo es la paciencia, no se puede cocinar bien con prisa. Una opción ganadora es la caldereta de cordero o la carrillada de cerdo en salsa, que puedes preparar incluso horas antes. Si quieres algo mas económico, el pollo o el cerdo es una buena elección y con un poco de relleno quedarás genial.
T.H: ¿Cómo es el trato día a día con los clientes después de tantos años?
En nuestro caso y después de una trayectoria tan larga la mayoría de clientes pasan a ser amistades, ya que conoces a varias generaciones de su familia, sus trabajos, sus gustos, sus problemas… Pasan de alguna manera a formar parte de tu vida y no solo laboral porque, además de vender carne, también les ayudas en su día a día. La verdad que el día que el pequeño comercio deje de existir, lo echaremos de menos. Ojalá eso no ocurra nunca.

T.H: ¿Y cómo es José fuera del comercio? ¿Qué aficiones tiene?
¡Eso me gustaría a mi tener: aficiones! La verdad que no me lo puedo permitir, y menos en estos momentos. Hay un exceso de trabajo y requiere toda nuestra disposición. ¡Bendito problema!
T.H: Seguro que en todos estos años os habrán pasado muchas cosas. ¿Qué anécdotas puedes contarnos?
Como te digo, vivimos prácticamente en la carnicería, así que todo lo que nos ocurre nos pasa aquí o por aquí. Si no estás en casa, la paquetería la dejan aquí, si se te queda el coche sin batería nos preguntan a nosotros, si te duele la cabeza nos piden una pastilla… ¡Mi cargador del móvil ya no sé ni quién lo tiene! Hemos sido taxistas, cerrajeros, y un largo etcétera. Hace meses, incluso, tuvimos que atender un desmayo. O esta misma semana, una clienta ha venido con una tabla de planchar rota y al final le hemos encontrado solución. Al final, somos la casa de todos en el barrio.

T.H: También habrá retos, seguro. ¿Cómo lleváis el día a día como pequeño comercio?
El pequeño comercio es un concepto muy amplio. El sector de la alimentación no tiene los mismos problemas que el sector textil, por ejemplo. En mi caso con la carnicería, el principal desafío es el relevo generacional. Será dentro de 10 años cuando se jubilen una parte muy grande de profesionales de este sector, y hay muy pocos jóvenes para sustituirlos. ¿Qué pasará entonces? No lo sé. Creo que al final el pequeño comercio desaparecerá, porque ser autónomo es duro y la gente hoy día busca calidad de vida y comodidad. Ojalá me equivoque, de verdad, y siga habiendo quien ilumine las calles con sus escaparates, lugares de confianza donde dejar el pedido de Internet o pedir unas pinzas para el coche. Si se deshumanizan los barrios, perderemos todos.
T.H: Ojalá eso no pase y podamos gozar siempre de la cercanía de los pequeños comerciantes. ¡Un placer, José!
Ojalá que no. ¡Gracias a vosotros! ¡¡Feliz año y feliz Navidad!!

![José López [«El Bolerín»]: “Si desaparece el pequeño comercio de Tomelloso, los barrios se deshumanizan y perdemos todos”](https://www.tomellosohoy.com/wp-content/uploads/2024/01/Portadaaa-750x375.jpg)







Pero bueno, no me digas qué se os desmayan los clientes ?. Qué barbaridad !!! ??
La mejor carnicería del pueblo » El Bolerín»