Aparentemente, el pleno del Ayuntamiento de Tomelloso, en su sesión ordinaria de ayer miércoles, 19 de noviembre, no parecía que pudiera tornarse polémico, sobre todo teniendo en cuenta los temas que componían el orden del día. Entre ellos la moción de urgencia presentada por los concejales del equipo de gobierno para instar al Ministerio de Igualdad a restablecer la aportación económica necesaria para llevar a cabo el Plan Corresponsables. Sin embargo, cuando llegó el turno de Ruegos y Preguntas, apareció el polémico asunto de la Planta de Biometano que se podría instalar en nuestra localidad, cambiando radicalmente el tono del Pleno Municipal, que se volvió muy tenso. De hecho, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Tomelloso se quedó pequeño, llenándose de público entre partidarios y detractores de la Planta de Biometano. Entre ellos, se encontraban los miembros de las recientemente constituidas Plataformas STOP BIOMETANO de Tomelloso y de la localidad vecina de Arenales de San Gregorio, que realizaron varias preguntas. También expresaron su rechazo al proyecto numerosos ciudadanos que no pudieron acceder al Salón de Plenos y que se congregaron a las puertas del Ayuntamiento de Tomelloso gritando «¡No a la macroplanta!».
Entre las intervenciones, destacaron las de las portavoces de las Plataformas STOP BIOMETANO de Tomelloso y de Arenales de San Gregorio, Nuria Moraga y Eva María Violero. La primera exigió «claridad, responsabilidad institucional, transparencia y legalidad sobre un proyecto del que no se ha informado ni a los vecinos de Tomelloso, ni a los de Pedro Muñoz, ni a los de Arenales de San Gregorio«. Por su parte, la segunda aseguró que «no queremos una planta que ofrece pocas garantías y que pone en riesgo nuestra salud porque esto no es progreso y no queremos ser el patio de basura de nadie». Terminaba su intervención haciendo la siguiente pregunta: «¿Valen más los residuos de la Planta de Biometano que la vida de los seiscientos vecinos de Arenales de San Gregorio?», entre los aplausos del público presente. En otras intervenciones se preguntó al alcalde, Javier Navarro, si apoyará el proyecto, además de enumerar sus riesgos para la salud o las pocas garantías que generan «una empresa que ante todo es un grupo especulador».
En sus respuestas, el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, que aseguró comprender «el nerviosismo y la inquietud de los vecinos», explicó que «existe un Plan de Biometanización de Castilla-La Mancha que considera proyectos prioritarios este tipo de plantas, que es la administración regional la que puede hacer esa calificación y que al Ayuntamiento de Tomelloso únicamente le corresponde otorgar la licencia de obras, que no se puede denegar si los informes técnicos son favorables, porque de lo contrario se estaría prevaricando», a lo que añadía que «tampoco serviría de nada una suspensión de dicha licencia como se está proponiendo desde algunos colectivos, porque sería únicamente por dos años y, pasado ese periodo, se tendría que aprobar si se cumplen los requisitos». Por otra parte, en contestación a las preguntas de la Plataformas STOP BIOMETANO, aseguró que «no serviría de nada que el Ayuntamiento de Tomelloso aprobase una nueva normativa urbanística para impedir este tipo de instalaciones, porque tendría que ser aprobada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y una administración que está apoyando este tipo de instalaciones contempladas en su Plan de Biometanización, claramente no la aprobaría”.
Por otra parte, Javier Navarro negó que «Tomelloso se vaya a convertir en un estercolero, como se está diciendo, porque el Plan de Biometanización contempla la instalación de entre diez y veinte de estas plantas en la zona de La Mancha ciudadrealeña», a lo que añadió que «en Tomelloso se generan residuos suficientes, tanto vinazas como aguas sucias, para abastecer a la planta sin que tuviesen que venir los de otras localidades». Además, recalcó que «estas instalaciones plantean una mayor seguridad que tener los residuos en balsas al aire libre, como ocurre en algunos casos, desprendiendo gases al medio ambiente, así como contaminando los suelos y las aguas», por lo que aseguró que «no soy ni defensor ni detractor, soy el alcalde de una localidad donde se producen cientos de miles de toneladas de residuos que tienen que ser tratadas”. En este sentido, Javier Navarro recordó «que el tratamiento de este tipo de residuos no es ajeno a Tomelloso, porque aquí ya hubo una depuradora de vinazas del año 1983 a 2008, a 500 metros de las viviendas, que funcionaba como planta de biogás y también hay, a 3,8 kilómetros de la ciudad, una estación depuradora de aguas que produce biometano, gas que también producen algunas destilerías en la localidad y no he escuchado ni una sola queja». Por último, aseguró que no va a firmar nada «diciendo que hay consenso social”, sino que lo que está haciendo es informar a colectivos y empresas, a lo que añadió que “si la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha considera que tienen que venir plantas, las autorice, pero será la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha quien lo hará, no el Ayuntamiento de Tomelloso”.

















