Inmersos en la Semana Santa de Tomelloso, y aún con la incertidumbre de si el tiempo respetará, nadie puede negar que las imágenes que procesionan por nuestra localidad y el resto del mundo, necesitan la mano de un profesional que, aún hoy día, sigue siendo poco reconocida: la del restaurador. Una labor para conseguir que las imágenes luzcan como recién creadas y sigan sobreviviendo al paso del tiempo, manteniendo con ello toda la historia que llevan detrás. Nuestra invitada de hoy pertenece a este gremio desde hace más de 15 años. Entre sus proyectos más conocidos en Tomelloso, están las restauraciones que ha llevado a cabo para hermandades como la Oración de Jesús en el Huerto, Nuestra Señora de La Piedad, la Virgen del Mayor Dolor o Jesús del Perdón, entre otras. Hablamos con ella para conocer mejor cómo lleva a cabo un trabajo tan delicado en el nuevo establecimiento que abrió hace apenas dos años en la calle Concordia de Tomelloso y que supone un auténtico túnel del tiempo repleto de historias interesantes.
En Tomelloso Hoy: SARA BECERRA [«Palo & Santo»]
Tomelloso Hoy: ¿Quién está detrás de «Palo & Santo»?
Sara Becerra: ¡Hola! Soy Sara Becerra Macía, natural de Tomelloso. Comencé a estudiar en la Escuela Superior Antonio López y posteriormente me mudé a Valencia, donde me licencié en Bellas Artes. Allí trabajé en el Museo de Arte Moderno y el Museo de Patrimonio antes de poner rumbo de nuevo a Tomelloso.
T.H: ¿En qué momento te inicias en la restauración?
S.B: Comencé en la carrera, donde ya iba eligiendo las asignaturas que más me iban gustando. Así, poco a poco, es como va surgiendo la magia. Después ya he ido haciendo cursos específicos y he ido realizando trabajos de restauración para hermandades y particulares en los últimos 15 años.
T.H: ¿Hay mucha demanda actualmente en temas como la restauración y conservación en Tomelloso?
S.B: La verdad es que sí, mucha, sobre todo por el tema del apego familiar. Quien tiene una imagen religiosa es, además de por lo que representa, porque le tiene cariño ya que viene de sus abuelos, por ejemplo, y no quiere que ese pequeño tesoro se deteriore. De hecho, y tras mucho tiempo atendiendo a la gente en una nave donde hacía mis trabajos, decidí abrir esta tienda para recibir más apropiadamente a los clientes. Fue, como todo en la vida, con mucho esfuerzo y sangre, sudor y lágrimas.
T.H: ¿Cómo es el proceso que sigues para restaurar una imagen y qué materiales utilizáis?
S.B: Lo primero que hacemos es una diagnosis de las patologías que tiene la pieza con un estudio previo. Ya en función de las necesidades que tenga, vamos probando técnicas que van de menos invasiva, como el bisturí, cepillas o el escalpelo, a técnicas más agresivas como puede ser una limpieza un ácido. El material también va en función de la imagen, por ejemplo, si una talla de madera está protegida con vendas y lleva una base con estuco, que es cal con «cola de conejo», yo me adapto y utilizo eso. Nunca utilizo productos que vienen hechos, sino que forman parte de la imagen.
T.H: ¿Cuál ha sido tu mayor desafío hasta el momento a la hora de restaurar una imagen?
S.B: Desde el primero que restauré, que recuerdo perfectamente que fue un Niño Jesús, la verdad es que muchos han sido todo un reto. Desde un San José de un Belén, donde tuve que utilizar un material nuevo que me sacó de mi zona de confort, hasta el que me encuentro restaurando en este momento. Se trata de una imagen que estaba cubierta de excrementos de paloma y que fue utilizada durante la Guerra Civil como práctica de tiro, por lo que he tenido que quitarle hasta los proyectiles. Es un trabajo que empieza a coger forma pero que me llevará un tiempo.
T.H: ¿Cuál es el tiempo medio que tardas en realizar un trabajo de este tipo?
S.B: Depende de muchísimos factores, como lo que el cliente quiera para la imagen, y luego el proceso en sí. Casi siempre suelo dar, como mínimo, dos o tres meses.
T.H: ¿Y alguno en el que te hayas implicado especialmente por alguna razón?
S.B: Me implico mucho en todos los proyectos, pero ahora mismo se me viene a la mente la imagen de la capilla de la Oración en el Huerto, que estaba en muy mal estado cuando la recuperaron, porque además había estado escondida detrás de una pared, como otras tantas imágenes de la época. Nos llevó dos años recuperarla.
T.H: ¿Qué imágenes has restaurado en Tomelloso?
S.B: Han sido varias, por ejemplo, La Piedad, de la Hermandad Nuestra Señora de La Piedad, a la que le reintegramos la policromía, que había desaparecido del desgaste de tocarla, y quitamos las marcas de los alfileres que suele llevar en su manto. Me hizo muchísima ilusión recuperarla. También la imagen de la Oración en el Huerto, a cuya Hermandad estoy y estaré eternamente agradecida por su confianza. En este caso, le hicimos unas alas nuevas al ángel y este año hemos llevado labores de conservación con ella, ya que a veces se le abren grietas y hay que consolidarlas, además de que hemos creado un faldón para la estructura metálica del trono. También he trabajado en otros proyectos que me han hecho muchísima ilusión, como Santa Cecilia de la «Agrupación Musical Santa Cecilia» de Tomelloso, la Virgen del Mayor Dolor, a la que corregimos la policromía de la cara, que estaba empezando a ponerse verde, y Jesús del Perdón, a quien tuvimos que arreglar un dedo. El proyecto más reciente ha sido la Coronación de Espinas, a quien hemos realizado varias labores de mantenimiento y restauración.
T.H: ¿Qué se siente al ver terminado un trabajo tan delicado y que va a ser visto por toda la localidad?
S.B: Mucha satisfacción y tranquilidad. También las Hermandades me trasladan siempre su confianza en mi criterio y agradezco mucho que me sigan llamando para más trabajos que van surgiendo. Mi labor, y en lo que me implico bastante, es en devolverle su estado natural, sin artificios, y respetando que, si la imagen tiene 100 años, aún con todos los arreglos debe seguir conservando esos 100 años.
T.H: A nivel general, ¿qué impresión te da la Semana Santa de Tomelloso? ¿Cómo valoras las imágenes con las que cuenta el pueblo?
S.B: Me encanta porque están cargadas de historia y de supervivencia, como las imágenes que te comentaba que durante un tiempo estuvieron tapiadas tras un muro. El pueblo las puede ver en todo su esplendor y ahí también estamos los restauradores para que esa magia y esa historia no se pierda nunca. También me gusta mucho que cada vez veo más participación de gente joven en la Semana Santa.
T.H: Háblanos de tu tienda, ¿cuándo comenzaste? ¿Qué servicios ofreces?
S.B: Empecé hace dos años en este local de la calle Concordia porque quería que viesen mi trabajo, ya que había mucha gente que no conocía que había gente aquí que restaurase este tipo de imágenes y de antigüedades. Ofrecemos, además de servicio de restauración y conservación de todo tipo de materiales, asesoramiento, fabricación de muebles a medida, venta de artículos de decoración, venta y exposición de antigüedades y venta de material de Bellas Artes, como pinturas acrílicas, barnices, papel Decoupage…
T.H: Dos años después, ¿qué valoración haces del negocio en Tomelloso? ¿Cómo responde la gente?
S.B: Fenomenal, de hecho, tenemos el taller a tope (risas). La voz se va corriendo poco a poco y viene también mucha gente de fuera. Pero no es fácil, las cosas como son.
T.H: ¿Qué consejos darías a quienes deseen seguir tus pasos en el campo de la restauración de imágenes religiosas?
S.B: Que se armen de paciencia. El mundo de la restauración es muy bonito pero muy complicado, porque tienes que saber muy bien cómo enfocar las restauraciones. Es cierto que mucha gente se ha concienciado con el paso del tiempo que la labor que hacemos sirve para recuperar imágenes u objetos que tienen un gran valor sentimental, es un trabajo para nosotros y tiene un precio porque lleva un tiempo trabajar con algo tan delicado para que quede perfecto haciendo que sea invisible y que no quede la huella de tu proyecto.
T.H: Ha sido un placer hacer este recorrido por la historia, ¡gracias por atendernos, Sara!
S.B: El placer ha sido mío, ¡gracias a vosotros!


























