Después de que los agricultores de Tomelloso decidieran sacar sus tractores a la calle durante este martes y miércoles, 6 y 7 de febrero, para reivindicar una serie de mejoras en el sector, consiguiendo cortar el tránsito de vehículos en las autovías A-43 y CM-42 a su paso por nuestra localidad, a pesar de los momentos de tensión vividos tanto con los agentes de la Guardia Civil como con algunos camioneros, ayer jueves, 8 de febrero realizaban un pequeño parón. Lo hacían porque era el día en el que dichas concentraciones estaban organizadas por grandes organizaciones agrarias como la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) o la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), con las que no todos están de acuerdo. Aun así, dichas concentraciones conseguían mantener encendida la llama de las reivindicaciones, con una gran asistencia de agricultores en ciudades de todo el país como Ciudad Real en la que, incluso, se llegaba a producir una discusión entre Pedro Barato, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), con varios agentes de la Policía Nacional.
Sin embargo, después de un día de parón, los agricultores de Tomelloso han retomado las protestas desde primeras horas de la mañana de este viernes, 9 de febrero, cortando las autovías A-43 y CM-42, también conocida como Autovía de los Viñedos, en los accesos de ambas que están situados en las inmediaciones de la empresa ANRO de nuestra localidad. Allí, han comenzado su tercera jornada de protestas reivindicando una mayor flexibilidad en la Política Agraria Común (PAC), unos precios más justos, aminorar la carga burocrática, conseguir un mayor control de la importación de productos que no procedan de la Unión Europea, los cuales permanecen libres de los requisitos a los que sí están sujetos los agricultores comunitarios, así como percibir ayudas que compensen las pérdidas económicas causadas por la sequía. Unas concentraciones y tractoradas que, al igual que ocurriera durante la primera protesta de ayer martes, 6 de febrero, no cuenta con autorización puesto que, según ha indicado la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha, no se han solicitado a tiempo. Sin embargo, en esta ocasión, no ha sido necesaria la intervención de la Guardia Civil como en días anteriores, a pesar de que los agentes han estado presentes en todo momento en la zona en la que se está realizando la protesta. Con ella, pretenden sostener la tensión antes de la gran marcha prevista para este sábado, 10 de febrero, en Madrid, a la que podrían sumarse en torno a cinco mil tractores.





























