San Valentín ya está aquí. Y, como suele ser habitual, los enamorados se preparan para demostrar por qué se trata de una de las celebraciones más señaladas en el calendario. Se remonta al siglo III, cuando existía un sacerdote en Roma llamado Valentín que se negó a acatar las órdenes del emperador Claudio II, puesto que había decidido prohibir los matrimonios entre jóvenes, considerando que los solteros serían mejores soldados, al contar con menos ataduras. Cada día, Valentín se jugaba la vida uniendo a parejas en matrimonio. Desde entonces, la conmemoración del Día de San Valentín se ha convertido en histórica. Hasta ahora, los enamorados la aprovechaban para organizar planes o hacerse regalos mutuamente. Sin embargo, la llegada de la modernidad también ha convertido San Valentín en un reclamo comercial, que atestiguan las millones de búsquedas que se cuentan en internet al respecto o los cálculos de la página web de Atrápalo, que asegura que los españoles gastaremos una media de treinta euros por cabeza para celebrarlo. Esto quiere decir que a los típicos dulces, flores, perfumes o cenas románticas de San Valentín ahora también se han unido otro tipo de detalles como masajes relajantes, spas, ropa o atuendos. Es el caso de las manicuras románticas o los diseños de uñas con corazones, que se convierten en las más deseadas del momento cuando se acerca San Valentín para transmitir emociones como el amor, la dulzura o la pasión.
Se trata de una tendencia que, como no podía ser de otra manera, también arrasa en Tomelloso. Lo comprobamos en Salomé Nails, un establecimiento ubicado en la Calle Socuéllamos, 129 de nuestra localidad, donde su gerente, Jenifer Betancur, asegura que «dependiendo de la época del año, las clientas me piden unas cosas u otras», así que, ahora, «lo que más se lleva son los corazones por San Valentín». Justo después, «llegará la época de las comuniones o bodas» hasta verano, que «es la época de más trabajo puesto que es la estación en la que más enseñamos y lucimos las uñas por la gran variedad de colores», puesto que «en invierno se suelen llevar colores mas oscuros y en verano manos y pies de colores llamativos». En San Valentín, la técnica más usada «es la de Milky Nails, una manera de pintar las uñas con un punto traslúcido que recuerda al brillo blanco y opaco de la leche, de ahí que se les conozca con dicho nombre, al ser muy naturales», añadiéndoles «unos corazones rojos especiales pintados para este día». Una tendencia que se une así a otras más comunes como «la manicura clásica, que consiste en limar, dar forma y poner el color, las uñas acrílicas, las de gel o la tradicional manicura francesa», o más extravagantes «como la manicura spa, en la que cuidamos las uñas de manera intensiva, o las Nails Art, que están muy de moda gracias a la cantante Rosalía, que comenzó a decorarse las uñas con diseños artísticos usando hasta joyas».
Durante nuestra visita al salón de Salomé Nails, somos testigos de cómo Jenifer Betancur realiza una de las manicuras románticas que están de moda por San Valentín «a una chica que ha querido dedicarse el día de los enamorados a ella misma porque está muy contenta». Todo ello porque, hace unos meses, «acudió a nosotras porque se mordía las uñas, un hábito muy común en la actualidad debido al ritmo de vida al que estamos sometidos, así que le aplicamos un tratamiento de uñas acrílicas que se pueden moldear sencillamente y que, además, permiten que las uñas vayan creciendo poco a poco y, cada tres o cuatro semanas, vamos haciendo un mantenimiento, consiguiendo que se haya quitado el complejo que tenía». De hecho, su objetivo no es otro que «las clientas de Tomelloso salgan de mi salón con la autoestima más alta, eso es lo que me da la vida». Para conseguirlo, «empecé a trabajar las uñas con catorce años porque, en Colombia, mi país de origen, al igual que aquí, el interés por la belleza se ha convertido en algo fundamental» así que, desde hace cinco años, «vivo en Tomelloso donde empecé a trabajar sola, luego se incorporó mi hermana conmigo y, en verano, estamos cuatro personas en el salón porque la verdad es que Tomelloso me ha acogido muy bien, estoy muy agradecida y tengo muchas clientas». De hecho, recuerda que «todo el mundo me decía que como iba poner un salón de uñas si ya había muchos, pero me lancé y la verdad es que Tomelloso es un gran pueblo y estoy muy contenta de me que haya acogido tan bien».


















