La Fundación Elder había hecho un llamamiento a la ciudadanía de Tomelloso. Y el público, como siempre ocurre en nuestra localidad, respondió con creces. El Teatro Marcelo Grande colgaba el cartel de completo durante la noche de ayer miércoles, 17 de diciembre, con todas las localidades vendidas, para divertirse con la representación de Pensionistas, la obra de teatro protagonizada por las televisivas Irma Soriano, Loreto Valverde y Rosa Benito, cuya organización ha corrido a cargo de la Fundación Elder. De hecho, la intención -conseguida- de la entidad era darle la bienvenida a la Navidad por todo lo alto, «superándonos», como aseguró su director, José Manuel Sampedro, «porque apostar, arriesgar e innovar también es una manera de cuidar». Así pues, conseguían subir un escalón más en sus habituales iniciativas de esta celebración, que habían consistido en cortometrajes que se habían hecho virales en internet como La Navidad de Lucas, con representaciones de monólogos o, mismamente el año pasado, con una gala solidaria, presentada por Carmen Alcayde, en la que se recaudaron 3.000 euros que se destinaron a una residencia de Aldaia en la que la DANA arrasó con todo.
El propósito, en palabras de José Manuel Sampedro, era que las personas mayores que viven en la Fundación Elder «pudieran divertirse con una obra de teatro profesional, que contara una historia cercana, en la que se hablara su mismo idioma». En esa búsqueda, apareció Pensionistas, con unas protagonistas, como son Irma Soriano, Loreto Valverde y Rosa Benito, «a las que las personas mayores sienten como propias, porque las han visto durante toda su vida en la televisión». Además, «queríamos que estuvieran cerca de la gente de Tomelloso que ha comprado su entrada, porque vivir en una residencia no es sinónimo de aislarse, como a veces se piensa erróneamente, sino que es seguir viviendo en sociedad, conectado con la vida de su localidad». Al evento también acudió un autobús lleno de gente de El Toboso, localidad en la que Fundación Elder comenzó a gestionar el pasado mes de septiembre, la residencia municipal Miguel de Cervantes.
Con la representación de Pensionistas, la Fundación Elder también pretendía generar conciencia a través de la cultura «sobre dos realidades muy duras como son la precariedad económica y la soledad no deseada que viven miles de personas mayores en nuestro país». Edadismo o discriminación por edad contra los que, en palabras de José Manuel Sampedro, «luchamos cada día en la Fundación Elder, manteniendo la idea de que hacerse mayor no es desaparecer, estorbar o quedarse al margen, sino todo lo contrario». Además, la representación tuvo un carácter benéfico, puesto que «una vez cubiertos los costes de producción, los beneficios obtenidos con las entradas se destinarán a seguir mejorando la calidad de vida de las personas mayores que viven en la Fundación Elder». Unos costes de producción que «las propias Irma Soriano, Loreto Valverde y Rosa Benito han decidido que tenían que ser los mínimos, permitiendo así que una parte mucho mayor de los beneficios obtenidos pueda destinarse a la Fundación Elder». Un gesto que José Manuel Sampedro agradeció asegurando que «dice mucho de su profesionalidad, pero mucho más de su humanidad», asegurando que «queda claro que siguen siendo esas mujeres cercanas y humildes a las que todos recordamos con Jesús Hermida, presentando Noche de Fiesta o ganando Supervivientes».
Pensionistas mezcló el drama social con el humor más afilado para contar la historia de tres mujeres que, lejos de entregarse al dolor después de quedarse viudas, deciden comenzar una nueva vida juntas, enfrentándose a la jubilación con ingenio, complicidad y mucha valentía. Mientras que Loreto Valverde interpretó a la alocada y sin miedo a nada Antonia, Rosa Benito hizo lo propio con la amargada y siempre en busca de problemas Carmen. Todo ello mezclado con la presencia de la beata, inocente y recatada Rosa interpretada por Irma Soriano. Pero lo que lo que podría parecer una historia triste se convirtió en una aventura divertida llena de situaciones hilarantes, malentendidos cotidianos y un uso muy particular del teléfono móvil e internet, que fueron sus herramientas para perseguir algunos sueños que creían olvidados.










































