Si hay unos dulces típicos de Tomelloso que, prácticamente, estarán presentes en todas las mesas durante esta Semana Santa, esas son las hojuelas. Su receta ha ido pasando de generación en generación, como es el caso de Pilar Gallardo y de María Martínez, que llevan «juntándonos para elaborarlas más de treinta años de la manera que nos enseñaron nuestras madres». De hecho, recuerdan que las hacen «por la añoranza de los tiempos pasados, que vivíamos con nuestros abuelos y nuestros padres», mientras preparan la masa, compuesta por «una docena de huevos, dos tazones de zumo de naranja, dos tazones de aceite de oliva, seis gaseosas, tres ralladuras de limón, la harina que admita y un poquito de anís seco». Una masa que «nos íbamos comiendo la que sobraba así que, de ahí, que ahora tengamos estas panzas», reconocen entre las risas de todos los presentes.
Porque ellas no sólo han conseguido conservar la tradición de elaborar las hojuelas, sino que se la han traspasado a sus sobrinos José Ramón y Consuelo García, que siempre las acompañan, introduciendo novedades como «una máquina para amasar porque, si el hombre ha llegado a la luna, nosotras no vamos a seguir con el mismo plan de amasar con rodillo». Así que «nos compramos una máquina, que amasa más rápido, mejor y que, además, nos ayuda a que nos cunda más, sin estancarnos». Lo que sí mantienen es la tradición prácticamente extinguida de, una vez amasadas, freír las hojuelas al calor de la chimenea «para que tengan más sabor» asegurando que, «mientras vivamos ésta generación, es una tradición que queremos seguir manteniendo, puesto que la poca gente joven que las elabora ya lo hace de una manera más cómoda».
Un proceso en el que se nota que se lo pasan en grande, recordando anécdotas «como la del 18 de marzo de 1989, cuando estábamos haciendo hojuelas en casa de mi suegra porque era Semana Santa y llegó Consuelo, la madre de nuestros sobrinos José Ramón y Consuelo que ahora nos acompañan, diciendo que se había muerto Francisco García Pavón y que la Plaza de España estaba llena de gente visitando la capilla ardiente que se había instalado en el Ayuntamiento de Tomelloso para darle el ultimo adiós». Así que «acabamos de hacer hojuelas, levanté a mi marido, que ya estaba durmiendo porque eran la una de la madrugada y nos marchamos los dos al Ayuntamiento de Tomelloso porque, para mí, era imperdonable no ir a despedir a ese gran hombre». Ahora, lamentan que «la juventud no vaya a tener esos recuerdos tan bonitos que surgen de juntarte con los hermanos o los primos para hacer hojuelas», aunque se muestran contentas de poder contar su receta en el siguiente video reportaje, para que cualquier persona pueda tomar nota y elaborarlas. Les aseguramos que están deliciosas, así que no nos extraña que para hablar de algo que es inmejorable, se suela emplear la expresión «miel sobre hojuelas».
























