Que Tomelloso es una ciudad de artistas no es ningún secreto a estas alturas. Nuestro invitado de hoy acaba de publicar su cuarta novela, «El reino de ceniza». Se confiesa apasionado de la Antigua Roma y forma parte de la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Tomelloso, pero su pasión es la escritura. En esta nueva obra nos lleva hasta un mundo de fantasía protagonizado por Alanys, su personaje fetiche. Según nos confiesa el autor, el personaje volvió a su cabeza en un mal momento personal, inspirándole para esta nueva novela. Aunque la presentación de la obra tendrá lugar el próximo viernes, 12 de abril, en la Biblioteca Municipal de Tomelloso, nos acercamos unos días antes para conocer de cerca al escritor y su nueva novela, que también aborda un tema tan actual y delicado como es la salud mental.
En Tomelloso Hoy: DANIEL CUADRADO [«El reino de ceniza»]
Tomelloso Hoy: ¿Qué es para ti la escritura?
Daniel Cuadrado: Es una forma de poner en orden mis pensamientos, sentimientos, miedos, inseguridades…Y no solo con los personajes, al reflejar en ellos mis inquietudes, sino en todo el conjunto. Siempre digo que los escritores nos dejamos nuestros demonios en los libros que escribimos, y eso se refleja en todo. Un ambiente oscuro o por el contrario un paisaje idílico, dice mucho de la forma de ver el mundo que tiene el escritor en ese momento concreto.
T.H: ¿Qué separa al escritor y persona Daniel Cuadrado de su primera novela, «Teutoburgo», al que hoy llega con «El reino de ceniza»?
D.C: En ambos casos una evolución constante, aunque a veces haya sido «a palos». Como persona, me considero alguien con mas seguridad en mí mismo, aunque aún tengo que trabajar mucho en este aspecto, pero también con menos pelos en la lengua y con más perspectiva. Supongo que eso es cosa de la edad. Por otro lado, como escritor, he desarrollado más la forma de narrar, dentro del estilo que me gusta. He aprendido cómo hacer mejores diálogos, a perfeccionar personalidades, y creo que una de las cosas en las que más he evolucionado es con los personajes femeninos. Empecé a escribir muy joven y en un género, la Roma clásica, donde los personajes femeninos no despuntaban mucho y con el tiempo he sido consciente de esta injusticia. Aunque las dos últimas novelas han sido de fantasía, creo que he logrado darle la importancia que se merecen a los personajes femeninos, prueba de ello es que la protagonista es una mujer, Alanys, así como una gran parte del resto de protagonistas.
T.H: Háblanos de «El reino de ceniza», ¿qué historia cuenta? ¿estamos ante la continuación de una novela tuya anterior?
D.C: «El reino de ceniza» continúa la historia de Alanys, aunque se puede leer independientemente de su antecesora, «La hija del hielo». En esta ocasión, entre otras cosas, Alanys va a enfrentarse a sí misma. A sentimientos como son la soledad y lo que eso provoca: rabia, frustración, ira… Alanys está enfadada con el mundo, y comprobará como sus decisiones y actos afectan a lo que la rodea, a gente que la quiere. He querido reflejar eso en ella, que es algo que cualquiera de nosotros puede experimentar. Y cuando eso nos sucede, hemos de ser consciente de que, si nos dejamos llevar por ello, podemos hacer daño precisamente a quien menos lo merece. Alanys tendrá que darse de cuenta de eso y combatir contra sí misma.
T.H: ¿Cómo abordar la creación del mundo de fantasía y cuánto tiempo te ha llevado escribir la novela?
D.C: Escribirla ha sido algo mas de un año, pero si sumamos lo que es diseñar la trama nos vamos casi a dos años. Ha sido una novela rápida en ese sentido. Cuando me pongo con una obra, siempre escribo antes de ponerme a escribir, es decir, yo me hago mis esquemas, historias, apunte, posibles tramas que van a un lado y otro, formas de narrar un episodio y través de quien. Es como un rodaje de cine, donde el metraje que se rueda es mucho más largo que el que luego se proyecta en el cine.
Para crear el mundo de fantasía yo me inspiro mucho en viejas civilizaciones, por ejemplo, en los grandes castillos y recintos amurallados de la Edad Media, en las legiones romanas, ya que Roma siempre está presente mis obras, en los pueblos germánicos de los siglos I-IV… No siempre ha sido fácil, ya que he sufrido muchos bloqueos y de duraciones variables. Antes me preocupaba mucho, ahora no tanto. La inspiración siempre vuelve.
T.H: Es una novela de fantasía, pero guarda una conexión con la salud mental. Háblanos de eso, ¿qué ha ocurrido ahí?
D.C: Esta novela guarda mucha relación con la salud mental y también aborda este tema. De hecho, «El reino de ceniza» nace por eso mismo. Con el personaje de Alanys siempre me pasa eso: cuando tengo un bache importante, ella aparece al rescate. En este caso, la escritura de la novela coincidió con una etapa chunga, de ansiedad, cuadros depresivos, un ambiente laboral extremadamente tóxico… y derivó en medicación, y pensamientos bastante malos. Fue un colapso total. En esa tesitura de mi vida, Alanys aparece de nuevo, al igual que lo hizo con «La hija del hielo». A ella le puse buena parte de mis miedos e inseguridades y los trasladé a su mundo. Fue una época muy mala, muy muy mala, pero de la que aprendí muchísimo. Y creo que es necesario contar estas cosas, porque puede haber mucha gente así.
T.H: ¿Qué recepción te está llegando de estas primeras semanas de la obra publicada?
D.C: Lleva poco tiempo, pero me consta que está en El Corte Inglés, FNAC, Casa del Libro, Amazon y otro montón de lugares, entre ellos las librerías de Tomelloso. Además, han nominado la novela a mejor obra de fantasía en los premios Letrame, así que estoy muy contento por esta recepción tan positiva.
T.H: ¿Hay elementos de la cultura o historia local de Tomelloso que has integrado en tus historias?
D.C: Quien me conoce sabe que Tomelloso me encanta, y lo llevo siempre por bandera. Tengo un par de proyectos medio desarrollados que aún no puedo revelar, donde Tomelloso y sus gentes son los protagonistas. Integrar Tomelloso en una novela de fantasía como «El reino de ceniza» es difícil, pero tengo que admitir que, aunque parezca algo nimio, soy un completo enamorado de los paisajes que nos rodean, cielos inabarcables, llanuras enormes salpicadas de algún montículo aislado. Eso, en sí mismo, a mi me inspira. He intentado reflejar en mis novelas esos cielos, con sus atardeceres, o llenos de estrellas. Mucha gente se ríe si lo cuento, pero cuando veo una de estas enormes extensiones de terreno que nos rodean muchas veces digo “mira, aquí caben perfectamente dos legiones romanas, y sus auxiliares” y en mi mente ya visualizo la escena que luego traslado a la obra.
T.H: Eres un escritor más en una ciudad como es Tomelloso repleta de artistas de todas las disciplinas, ¿qué valoración haces de la cultura de nuestra localidad?
D.C: Inmensamente orgulloso y honrado de formar parte de la cultura de Tomelloso, y de haber podido aportar un pequeño grano de arena a engrandecer esa lista de artistas que tenemos. En los últimos años se están poniendo mucho en valor, a costa de lucharlo mucho los propios artistas, y creo que por fin la gente, y sobre todo las administraciones, se están dando cuenta de ello. En Tomelloso tenemos artistas de todas clases, y se tiene y se debe contar con ellos para hacer más proyectos, más divulgación, charlas, conciertos, talleres, exposiciones… el arte llama al arte, y si lo cuidamos, tendremos la ciudad siempre a rebosar de artistas.
T.H: ¿Qué te llevó a unirte a Protección Civil y cómo ha afectado eso tu vida? ¿Qué aprendizajes sacas?
D.C: Me uní por pura vocación de servicio y ayuda a los demás, los que me conocen saben que soy el primero que está dispuesto a acudir a cualquier clase de emergencia que desafortunadamente podamos sufrir. De Protección Civil he sacado muchos aprendizajes. Cada servicio es diferentes y he visto la cara agradecida de la gente en las inundaciones, en los incendios forestales, durante la pandemia… aunque también he visto muestras de comportamientos muy desagradables. Pero, aparte de aprender muchísimas cosas del mundo de las emergencias, que me encanta, y de poder contribuir a hacer una sociedad algo mejor, yo me considero más humano, te conviertes en alguien más empático, más comprometido. En líneas generales me da mucho más de lo que me pueda restar.
T.H: ¿Hay alguna conexión entre tu voluntariado en Protección Civil y la escritura? ¿Alguna experiencia te ha influido?
D.C: En general no. Protección Civil, mis estudios y mi trabajo, giran todos en torno al mundo de las emergencias, en un ámbito u otro, pero siempre en un ambiente similar. Por eso trato de que la escritura y sus temáticas estén apartadas de ellos, para poder desconectar y pensar en otras cosas y proyectos.
T.H: ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios después de «El reino de ceniza»? ¿Te gustaría explorar otros géneros además de la fantasía en el futuro??
D.C: Tengo ideas y proyectos en mente. Y estoy deseando volver al género histórico, a mi querida Roma antigua. Lo único que ahora no tengo tanto tiempo para escribir, pero como digo, algunos capítulos hay escritos, que aún tengo que ver a donde van.
T.H: Seguiremos tus pasos en la escritura. ¡Mucha suerte y muchos éxitos!
D.C: Gracias a vosotros, espero que os guste «El reino de ceniza».











