El patrimonio cultural de Tomelloso siempre ha impresionado más allá de nuestra localidad y la región. Aunque estemos acostumbrados a nombres con Francisco García Pavón, Antonio López o Eladio Cabañero, son muchas las voces, y voces notables, las que con frecuencia recuerdan y honran la memoria artística y literaria de nuestra tierra. El caso mas reciente ha sido el del periodista Alfonso Ussía, que en su columna «Cosas que pasan» del periódico El Debate, ha alabado la figura de García Pavón, su obra y la vida del lugar que le vio nacer en un texto titulado «Plinio».
Ussía comienza recordando su trato con Francisco García Pavón en Madrid, concretamente en la peluquería del Hotel Velázquez que ambos frecuentaban: “A él le cortaba el poco pelo que le quedaba Pepe, y a mí me esquilaba Abraham, que además de peluquero era solista en un coro parroquial. Trabajaba un limpiabotas que nos recomendaba probar los cotubillos, gran enigma gastronómico extremeño”. El periodista cuenta que una mañana llegó al lugar “un hombre mayor, de buena aspecto y chocante vestimenta” solicitando servicios de manicura y pedicura. Entre murmullos, relata, “Don Francisco García Pavón aguardaba turno de peluquero e intercambió muecas de asombro conmigo, que también esperaba mi turno”.
Una figura, la del escritor tomellosero, con la que Alfonso Ussía cree que no se ha hecho justicia y alaba su obra mas conocida, «Plinio», sobre el guardia municipal de Tomelloso, “que jamás falló en una investigación criminal y que iba acompañado siempre de su íntimo amigo, el albéitar Don Lotario”, asiduos como recuerda, “a los casinos de Tomelloso y a la buñolería de la andaluza Rocío”. El periodista recalca que la obra tiene lugar fundamentalmente en nuestra localidad “con alguna visita a Madrid” y que frecuenta, con nostalgia, “la época de vendimia que, para los naturales de Tomelloso, Argamasilla, Manzanares, Valdepeñas, Mudela, Almuradiel y el Viso del Marqués, es mas que la temporada cumbre del año”, algo que para Ussía es “la vida, en todos sus sentidos, olores y movimientos humanos”. En este aspecto, recuerda también fecha de la muerte de García Pavón, un 18 de marzo de 1989, “cuando ya apuntaban en su tierra las primeras yemas de las viñas, que son yemas muy resistentes a romper, y pasan más de dos semanas a punto de brote para tranquilizar a los agricultores manchegos que han decidido nacer, madurar y dar frutos de nuevo”.
El texto habla a su vez de la obra de Pavón en clave más política con «El huésped de la habitación número cinco», donde “se atreve a escribir definiciones que la censura franquista respetaba”, algo simbólico ya que “don Francisco era un republicano sentimental avergonzado de los desastres de la República”. Un escritor que cree, y por otras razones, que en la actualidad “estaría prohibido” y que hoy en día “le habrían empujado a la querella criminal de unos y de otras”. Mientras que en aquella época “se veneraban las novelas de Agatha Christie, muy inferiores a las de Plinio en calidad literaria”, el periodista dice envidiar a quienes aún no han leído la obra de Francisco García Pavón, prometiendo a los que lo hagan que “se sorprenderán, siempre que puedan hacerse con ellas y se puedan adquirir todavía en las librerías”. Un texto cargado de sentimientos y alabanzas donde Alfonso Ussía concluye que le honra recordar aquellas muecas de asombro que compartió en la peluquería del Hotel Velázquez con el escritor tomellosero.
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