Como marca la tradición, a las tres en punto de la madrugada del Viernes Santo al Sábado de Gloria, las puertas de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora se abrían para dar inicio a la Procesión del Silencio que, año tras año, sobrecoge a vecinos y visitantes. En ese instante, la Plaza de España quedaba envuelta en un profundo silencio, solo interrumpido por el característico arrastre de las cadenas de los penitentes, un sonido que se convierte en el verdadero protagonista de la noche. Este gesto, cargado de simbolismo, vuelve a reflejar el espíritu de sacrificio y devoción que define esta procesión. Ataviados con túnica negra, capucha monacal y cordón blanco, los penitentes avanzaban lentamente portando la cruz, recorriendo las calles Independencia, Domecq, Carboneros, Carlos Morales, Doña Crisanta, Veracruz, Socuéllamos y regresando a la Plaza de España. La imagen titular, la Gran Cruz Expiatoria del Pueblo, volvió a presidir una procesión que se mantiene como una de las grandes señas de identidad de la Semana Santa de Tomelloso, destacando por su elevada participación y su sobrecogedora atmósfera. Como es habitual, cerrando esta procesión, la última de la Semana Santa de Tomelloso de este año 2026 se encontraba el consiliario, José Ángel Martín Acosta.










Vídeo en directo de la procesión de «El Silencio».








