Castilla-La Mancha sigue fascinando al programa «Cuarto Milenio» de Iker Jiménez y Carmen Porter. En la emisión de ayer domingo, 10 de marzo, el equipo del programa volvió de nuevo a trasladarse a la localidad ciudarrealeña de Almagro como ya hicieron el pasado mes de octubre, cuando Jiménez y Porter se hospedaron en el Convento de Santa Catalina, y de donde el presentador acabó huyendo. En esta ocasión, su interés por el misterio en nuestra región les ha llevado hasta el Palacio de los Marqueses de Torremejía, un edificio del siglo XV ubicado en el municipio y al que han rebautizado como «El palacio de las ánimas».

Según narraba el historiador Antonio José Moreno, Almagro era en aquel momento “una tierra muy especial, referente en el resto de España tanto económicamente como políticamente”. La historia comienza cuando el empresario mexicano Mauricio Fernández Garza, que se encontraba filmando un programa para una televisión española frente al palacio, comienza a interesarse por el mismo, quedando tan fascinado que alega que “si en algún momento se pone a la venta, lo compraré”. Así sucese posteriormente y Fernández Garza acaba adquiriendo un lugar donde las monjas habían sido sus últimas habitantes. Un palacio perteneciente a la familia Figueroa construido a finales del siglo XV y conectado al hospital cercano conocido “de las ánimas del purgatorio”, hoy abandonado. Santos Romero, empleado actual del palacio, cuenta que cuando recorrió el palacio por primera vez encontró hechos extraños con camas desechas “como cuando te levantas por la mañana y no la vuelves a hacer”, lo que les dio la impresión de que, quien durmió allí por última vez, “se hubiera ido corriendo esa misma noche”.

Según puede verse en las imágenes del programa, en el momento de la remodelación, empiezan a retirar objetos deteriorados, cortinas y también la triple capa de papel que cubre la pared. Es ahí donde el nuevo propietario descubre imágenes pintadas y ocultas durante siglos que escondía el palacio original, como el triángulo, que simboliza el ojo de Dios, dos figuras que sostienen “una especie de cápsula misteriosa” o las imágenes de búhos y lechuzas, algo que los expertos relacionan con la masonería “cuyas reuniones comenzaban por la noche, con el sigilo y con el secreto”. Las labores de remodelación no fueron fáciles, según cuentan los trabajadores, ya que bien por sugestión o por lo que emanaba el lugar “se generaba mal rollo entre nosotros”, según confiesa Carmelo González, que ejercía de carpintero en la restauración. Además, según narran, tuvieron que instalar un contador de obra para evitar calambres ya que derribaban tabiques en los que podía haber cables. Lo extraño en esto es que al volver al lugar se encontraban luces encendidas que no estaban enganchadas al contador de obra. Las leyendas hablan que un niño no oficial y reconocido en el entorno familiar, pudo “desaparecer o pasar a la otra vida en este palacio”.



El periodista e investigador Javier Pérez Campos, natural de Ciudad Real y habitual en el programa de Iker Jiménez, arrojó nuevos datos sobre el palacio. Según contaba, el programa comenzó a ser conocedor del palacio cuando les hicieron llegar que miembros de vigilancia acudían con frecuencia al palacio ya que saltaban las alarmas por la noche, momento en que escuchaban “el llanto de un bebé que les provocaba un espanto muy particular”. Con el lugar ya abierto al público, Iker Jiménez, Carmen Porter, Aldo Linares y Pérez Campos acudieron a Almagro a conocer de primera mano el Palacio de los Marqueses de Torremejía. Allí fueron recibidos por Santos Romero, empleado del palacio, que les guio por el lugar hasta llegar al altar masónico escondido tras las capas de papel que cubrían las paredes y que fue hallado en la restauración. El propio Iker Jiménez, fascinado por el lugar y por las explicaciones del empleado del palacio, cuenta que este le confesó en un momento dado: “Aquí las leyendas son reales, pero eso me lo guardo para mí”.








