Gracias a una operación conjunta entre Policía Nacional, Mossos d’Esquadra y Europol iniciada hace seis años, se ha podido desmantelar el mayor taller de fabricación de monedas falsas de dos euros en España, el más importante de la última década en Europa. Se ubicaban en la localidad toledana de Villacañas. El taller era llevado por ciudadanos de origen chino que han podido llegar a introducir, según se tiene constancia, unas 100.000 monedas falsas en el mercado español y cerca de 400.000 en el resto de Europa, todas ellas de gran calidad y por valor de 2 euros. La operación se ha saldado con una decena de detenidos, tres de los cuales se encuentran actualmente en prisión, según ha confirmado José María Jiménez, jefe del grupo de operaciones de la Brigada de Investigaciones del Banco de España.
La investigación, iniciada en 2018, ha contado, según fuentes oficiales, con “extremas dificultades y una larga duración” debido “al carácter hermético de la organización”, que nunca fabricaba monedas al tiempo que las distribuía para evitar que los relacionaran, según explicaba el inspector de la Brigada de Extranjería de la Brigada Provincial de Madrid, Víctor De las Heras. Además, según la misma fuente, los delincuentes, a fin de no llamar la atención, conectaban las máquinas de forma ilegal al suministro eléctrico y estaban preparadas para hacer muy poco ruido durante su funcionamiento, fabricando hasta 900 monedas al día, y los artífices del delito tenían una “alta movilidad” de los talleres de fabricación. Las falsas monedas contaban con un peso y aspecto muy similar a las auténticas, incluyendo el grabado en el canto de las mismas y su material provenía de lugares como Grecia o Portugal, lo que impedía relacionarlo con dicha actividad ilícita al pasar por las aduanas. A lo largo de los últimos años, se han detectado dichas falsificaciones como 25.000 euros en monedas falsas en octubre de 2018 o 34.000 euros en 2020. En todo momento, la organización mostraba una serie de características comunes. En primer lugar, la nacionalidad china de los autores y, seguidamente, un modus operandi en el que acudían a salones de juego y casinos para apostar en máquinas que funcionan con monedas, e introduciendo las falsificaciones. Posteriormente, y una vez agotada toda la tirada de monedas fraudulentas, la organización se trasladaba a otro lugar donde permanecían en estado latente hasta iniciar otra remesa.
Los hechos comenzaron a precipitarse el pasado mes de marzo, cuando los investigadores tuvieron conocimiento de una actuación policial llevada a cabo por la Policía Municipal de Madrid durante un control de alcoholemia, en el cual interceptaron a tres ciudadanos chinos que, tras las primeras comprobaciones, mostraron un comportamiento inquieto y nervioso. Durante el registro del turismo, las autoridades hallaron una gran cantidad de monedas de dos euros repartidas en 48 bolsas, conteniendo cada una de ellas 300 unidades, motivo por cual los tres ocupantes fueron detenidos. En total, las 14.500 monedas intervenidas fueron analizadas por el Centro Nacional de Análisis del Banco de España, que determinó que sus características se correspondían con las que poseía uno de los elementos empleados por los falsificadores para la acuñación de monedas ilegítimas, como es el «porta-troquel». Así, las pistas les llevaron hasta una nave industrial en el municipio toledano de Villacañas donde concluyeron que, además de los arrestados, como un conocido maestro herrero, habría más personas involucradas. Durante el registro del inmueble, los agentes hallaron múltiples troqueles para acuñar monedas, un porta-troqueles, 29.000 núcleos para fabricar monedas falsas, dos prensas hidráulicas de grandes dimensiones, tres máquinas de accionamiento manual y electromecánico para el troquelado del canto de la moneda falsa, dos básculas de precisión, dos compresores y una bomba de agua. Del mismo modo, las autoridades también localizaron un taller en la localidad barcelonesa de Badalona, donde se podrían haber cometido delitos similares y haber fabricado hasta 80.000 monedas, según el jefe de la Unidad de Falsificación de los Mossos d’Esquadra, Sergio Sánchez. Además del uso que los delincuentes hacían de las falsificaciones en salones de juego, también vendían las monedas a un precio de 0,80 céntimos para su introducción en el mercado a través de pequeños comercios para turistas en varios lugares de Barcelona.







