El alcalde, Javier Navarro, ha dado hoy la bienvenida a Tomelloso, en nombre de todo el pueblo, a la Stma. Virgen de las Viñas, que esta mañana ha sido trasladada desde su Santuario de Pinilla a la localidad, para presidir la Feria y Fiestas que se celebrarán en su honor del 24 al 30 de agosto.
A su llegada a la Plaza de España, acompañada por miembros de la Corporación Municipal, miembros de la Hermandad, con su presidente, Alejandro Ramírez a la cabeza y cientos de fieles, la imagen de la Virgen ha sido colocada ante las puertas del Ayuntamiento desde donde Navarro ha pronunciado el tradicional Voto a la Patrona. “Te recibo hoy acompañado de tu pueblo, que de manera fervorosa se congrega a tus pies, para celebrar juntos la alegría de verte de nuevo en tu pueblo, del que eres Madre y Señora”, ha comenzado diciendo Navarro.
El alcalde, que ha expresado su agradecimiento a la Patrona, por “cuidar” con su “manto protector” a la localidad, le ha pedido por las familias, “piezas fundamentales en cualquier sociedad que se precie” y “de las que emanan los principales valores”; por quienes sufren “nuevas adicciones” y sus familias, para que “la desolación” ante los problemas que conllevan “no ahogue a madres o padres” y por los jóvenes, “que necesitan de tu fuerza y sabiduría”, porque “en ellos reside el futuro”.
Navarro ha hecho también referencia a la necesidad de agua, “una de las principales carencias que tenemos, Madre”, ha dicho, “para seguir abonando, cuidado y mimando el que sigue siendo el pilar de la economía local, la vid y la viña”, esa “que te acompaña en tu advocación tomellosera”, esa que “labra el viñador”.
El alcalde ha rogado también a la Santísima Virgen de las Viñas que Tomelloso “no pierda el sentido profundo de la solidaridad con los demás”. “No podemos volver la espalda”, ha recalcado, “al que viene buscando pan y cobijo, al que lo quiere hacer con su trabajo, sumando en Tomelloso con su proyecto de vida”.
No ha faltado en su intervención una llamada a la solidaridad y el recuerdo para “nuestros mayores” y “para quienes nos han dejado”. Aquellos “que nos dieron la vida”, ha dicho Navarro, “no pueden caer en el olvido” y ha pedido por ello que la Virgen “riegue” el corazón de sus hijos de “amor a los mayores”, para tener la ocasión de devolverles “una ínfima parte de lo que ellos nos dieron”. Para quienes han perdido a algún ser querido ha pedido a la patrona “fuerza y fe” para afrontar la soledad “que deja quien parte a tu lado para conocer la vida eterna”.
También le ha pedido “para no olvidar que el mundo necesita paz” y que en el camino hacia esa paz “nadie sobra”.
Navarro ha concluido su bienvenida a la Virgen de las Viñas pidiéndole que le guíe en su camino diario y le ayude para “no defraudar” como alcalde al pueblo de Tomelloso, que le ha otorgado su confianza.
Un ¡Viva la Virgen de las Viñas! contestado enérgicamente por los asistentes congregados en la Plaza de España, ha puesto el punto final al acto de bienvenida antes de trasladar la imagen de la patrona hasta la Parroquia de la Asunción, donde se ha celebrado una misa en su honor.
Pepe Sánchez se ha encargado de conducir el acto.
VOTO ÍNTEGRO A LA PATRONA, LA VIRGEN DE LAS VIÑAS, DEL ALCALDE DE TOMELLOSO, JAVIER NAVARRO.
Bienvenida Madre a Tomelloso.
Te recibo hoy acompañado de tu pueblo que, de manera fervorosa, se congrega a tus pies, para celebrar juntos la alegría de verte de nuevo en tu pueblo, del que eres Madre y Señora.
Querida Virgen de las Viñas, un año ha pasado desde que te di la bienvenida a tu casa, un año de trabajo y esfuerzo en el que siempre has estado presente cuidándonos con tu manto protector y siendo la gran confidente que busca el silencio que preside el recogimiento que está presente en los encuentros de Madre e hijo.
Este pueblo que sigue necesitando de tu consuelo y complicidad, porque no es que tú necesites a tus hijos, es que nosotros necesitamos de tu devoción y de tu presencia para, juntos, seguir encontrando senderos de solidaridad, compromiso y bienestar.
Quiero, Madre, pedirte en primer lugar por las familias de Tomelloso. Sabes Madre, que son piezas fundamentales en cualquier sociedad que se precie. Familias que han tenido que enfrentar retos a la hora de educar a sus hijos, de cuidar a sus mayores y llevar el pan a su hogar. Familias para las que te pido que sigas iluminando su camino, para que tengan la sabiduría y la paciencia que hoy en día se nos requiere como padres. Es en esas familias en las que aprendemos a vivir, de las que emanan los principales valores que nos acompañan el resto de la vida, es la familia una institución necesaria como un elemento que cohesiona y se fusiona con la sociedad. Son las familias de Tomelloso por las que te imploro y pido Madre.
Santa Madre, son muchos los problemas que afrontamos en esta sociedad fuertemente marcada por la tecnología. Tecnología y avances que no podemos ni debemos consentir que aíslen al ser humano y despoje de humanidad las relaciones que tienen que existir entre padres e hijos, entre hermanos o nietos y abuelos.
Santísima Virgen de las Viñas, son muchas las familias que padecen nuevas adicciones y trastornos que han convertido su hogar en un lugar desconocido, un hogar en el que se han roto los pilares de la convivencia atacados por nuevas enfermedades que ha traído esta nueva revolución. Pero quiero Madre que esta sea mi primera plegaria a ti, quiero rezarte y rogarte que la desolación ante los problemas, no ahogue a madres o padres, que la esperanza infinita en tu bondad llene su corazón de renovada certidumbre bajo tu manto. Que se vuelvan a tender puentes de entendimiento que sanen a esas familias.
Mujeres y hombres, Madre, que buscan trabajo para ellos y sus hijos, que necesitan trabajar para completarse como personas, y vuelvo Madre, a manifestarte mi preocupación por los más jóvenes. Dice el Papa Francisco que los jóvenes, son “realmente la esperanza gozosa de una Iglesia y de una humanidad siempre en movimiento”.
Un movimiento y un camino, Virgen María, que necesitan, Madre, de tu fuerza y sabiduría pues en ellos reside el futuro y sobre ellos edificaré mi Iglesia, como nos recuerda tu Hijo, Jesús.
Virgen de las Viñas, tu pueblo, nuestro pueblo, tiene sed de agua. El agua sigue siendo una de las principales carencias que tenemos Madre, para seguir abonando, cuidando y mimando a quien sigue siendo el pilar de la economía local, la vid, la Viña.
Esa que adorna tu mano con gracia serena, esa que te acompaña en tu advocación tomellosera, ese racimo fruto del trabajo hecho con cimientos de sudor y de esfuerzo, esa que ve tu hijo en tu regazo, nuestro Señor. Esa viña que labra el viñador:
“….Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada…” palabras de San Juan.
Pero mi querida Madre, la viña del hombre necesita agua. Esa Viña presente en el solemne momento de la Eucaristía, en el momento central en el que rendimos honor con la humildad del que se siente frágil y descubierto al hijo que sostienes en tu regazo.
María de las Viñas, un sarmiento yo fuese injertado en la cepa que tu tierra alimenta; sentir como una astilla su pedernal de fuego y poder convertirme en el mosto y el vaso de cristal fragilísimo que comulga la gracia. Bebed todos de él. Acercaos. Mi vida se te convierta, Madre, en fruto y calentura.
Así te pregonaba Madre, Valentín Arteaga en Romería.
Santísima Virgen de las Viñas, te ruego que Tomelloso no pierda el sentido profundo de solidaridad con los demás. Somos cruce de caminos, de pueblos, de mezcla entre iguales, de abrazar al que viene, de entender con empatía y comprensión que nadie huye de su casa por nada. No podemos volver la espalda al que viene buscando pan y cobijo, al que lo quiere hacer con su trabajo, al que quiere sumar en Tomelloso con su proyecto de vida. Protege y cuida la misericordia de este tu pueblo, que el abrazo acogedor con el que recibimos a todos siga siendo santo y seña.
Señora, danos tolerancia y comprensión, no dejes que la solidaridad nos abandone. Nuestros mayores, el cuidado a los mismos, como espíritu e inspiración de los que bebemos, como agradecimiento eterno a quienes nos cuidaron y nos amamantaron.
Aquellos que nos dieron la vida, no pueden caer en el olvido. Como tú Virgen Santa, Madre María con tus padres Joaquín y Ana, San Joaquín y Santa Ana, riega el corazón de tus hijos de amor a los mayores, que tengamos la ocasión de devolverles una ínfima parte de lo que ellos nos dieron, que seamos tus hijos agradecidos y no dejamos de visitar a los mayores y darles nuestro cariño inmenso y eterno.
Santa Madre, necesito pedirte para que no olvidemos que el mundo necesita paz. Que la paz, Señora, se consigue entre todos, que la actitud desafiante y bélica no conduzca a la gloria, que millones de personas vivan la tragedia de la guerra, que la desesperanza y la injusticia han ganado en muchos territorios. Que a miles de kilómetros padecen hambre, sed y que los hombre se matan entre ellos. Y que en el camino hacia la paz, nadie sobra.
Quiero tener aquí junto a ti un recuerdo para quien nos han dejado, para los que este año no acompañaran a sus amigos y familias. Dales fuerza y fe para afrontar esa soledad que deja quien parte a tu lado, para conocer la vida eterna, Madre.
Madre de las Viñas, “al que mucho se le ha dado, mucho le será exigido; al que mucho se le confía, mucho más se le pedirá” nos dice tu Hijo. A mí se me ha otorgado la confianza de tu pueblo, el honor de ser el alcalde del que sólo tú eres dueña y señora. Madre ayúdame a no defraudar a tus hijos, guíame en mi camino diario.
¡Viva la Virgen de las Viñas!























