Hay labores tradicionales, especialmente en el campo, que se han extinguido por los avances tecnológicos de las últimas décadas. Aun así, las generaciones que han vivido todo ese progreso, se niegan a que las formas mas rudimentarias de trabajar el campo se pierdan con el tiempo para siempre. En la mañana que comienza la primavera, conocemos a Antonio Cañas Grande, un hombre de 75 años que se encuentra labrando tierras cerca del conocido Camino Real de Tomelloso. Una afición que comparte con su inseparable mula, que hoy le está ayudando con «la varijá». Nos acercamos a él para conocer un poco más su historia y saber qué le mueve a poner en práctica estos trabajos que pusieron en pie el campo que hoy en día conocemos.
En Tomelloso Hoy: ANTONIO CAÑAS
Tomelloso Hoy: ¿Qué puede contarnos sobre usted?
Antonio Cañas: Me llamo Antonio Cañas Grande, y empecé con las mulas cuando tenía 11 años. A los 16, como empezaron los tractores, mi padre las vendió y yo me fui a trabajar con los albañiles, pero me gustaban tanto que me fui con mi amigo Antonio, luego con otro amigo y luego con otro. Ahora labro la tierra como hobby, que es algo que hago con frecuencia.
T.H: Por lo que vemos, lo hace con la ayuda de su mula…
A.C: ¡Sí! Hace 10 años que tengo, la compré cuando tenía 25 meses. La saco en Romería y a veces por la calle. Disfruto mucho con ella, es un animal muy noble.
T.H: ¿Qué se encuentra usted haciendo en una mañana primaveral como esta?
A.C: Lo mío suelen ser las estevas, pero como siempre estoy enrredando, me he dicho “hoy voy a coger la varijá”, que es lo que estoy haciendo con el palo.
T.H: ¿Y qué le parece volver a estas labores tan tradicionales?
A.C: Es algo que me gusta mucho, y en lo que me entretengo.
T.H: ¿Es algo que hace usted todos los días?
A.C: ¡Qué va! No puedo… Tengo 75 años y me han dado dos infartos. Es complicado hacerlo todos los días. Me dijo el médico que no hiciera esfuerzos ni nada, pero ¡yo ni caso!
T.H: Tiene un carro precioso, ¿pertenece por casualidad a «Los carreros»?
A.C: No, no, yo voy por libre.
T.H: Le dejamos en su afición, ¡que disfrute mucho!
A.C: Aquí me quedo entretenido, ¡gracias por la visita!



















