Continúan los enigmas en torno al hallazgo de los cadáveres de Amelia, Ángeles y Pepe, que aparecían este jueves, 18 de enero, con signos de violencia en el domicilio madrileño de Morata de Tajuña en el que residían. Se trata de tres hermanos que, aunque procedían de la localidad ciudadrealeña de Torre de Juan Abad, siempre habían vivido juntos, primero en una vivienda de Madrid, situada en el distrito de Ciudad Lineal, para posteriormente trasladarse a la vivienda de Morata de Tajuña en el que han aparecido sus cadáveres parcialmente quemados, apilados y con restos de sangre, según ha comunicado la Guardia Civil de Arganda del Rey.
Al parecer, habían sido los propios vecinos de los hermanos, dos mujeres de 68 y 70 años respectivamente, así como un hombre de 70 años, los que alertaron al Ayuntamiento de Morata de Tajuña de que llevaban aproximadamente un mes sin verlos, algo que les había extrañado puesto que solían participar en distintas actividades de la localidad. De hecho, en un primer momento, pensaban que se habían ido de vacaciones, algo que pronto descartaron porque tampoco respondían ni a las llamadas ni a los mensajes. Así pues, tras obtener los permisos judiciales correspondientes, la Guardia Civil de Arganda del Rey entraba en la vivienda, encontrando los tres cadáveres en avanzado estado de descomposición, que serán sometidos a las correspondientes autopsias este viernes, 19 de enero, en el Instituto de Medicina Legal de Valdebebas, en Madrid. Serán claves para conocer las causas concretas de las muertes.
Según han relatado los vecinos a los medios de comunicación, las dos mujeres llevaban algunos años jubiladas, mientras que el hermano padecía una discapacidad. Ahora, la principal hipótesis de la Guardia Civil sería un ajuste de cuentas por una deuda relacionada con un timo amoroso puesto que las hermanas habrían contactado hace algunos años con dos supuestos militares, con los que entablaron una relación amorosa a distancia. Pasado un tiempo, uno de los presuntos militares les habría comunicado que el otro había muerto, necesitando una importante cantidad de dinero para poder cobrar una herencia. Así que, desde ese momento, una de las hermanas habría comenzado a mandar dinero a Edward, su presunto novio, que no cesaba en pedirle cada vez más cantidades con diversas excusas.
A pesar de que sus allegados les alertaron de que podrían estar cayendo en los llamados timos amorosos, las hermanas siempre insistieron en que el romance era verdadero, mientras se endeudaban para saciar las demandas del supuesto amante, llegando a pedir dinero a varios conocidos. De hecho, los investigadores creen que podrían haber pedido dinero a la persona equivocada que, ahora, habría liquidar la deuda acabando con sus vidas. Tanto es así que los vecinos consultados por los medios de comunicación aseguran que hace un tiempo un hombre acudió con un machete a su casa a exigirles que les devolvieran dinero. Un domicilio que no era su única vivienda, puesto que contaban con otras propiedades repartidas por España, que podrían haber vendido para saciar las peticiones del supuesto amante o de los deudores.







