Conocemos muchas historias que vinculan a personas de fuera con Tomelloso, pero pocas de ellas ocurren sobre dos ruedas. Hoy les traemos un viaje iniciático que comenzó el Alcoy el pasado jueves, 11 de enero. Dos amigos acompañaron a Jordi Linares en su viaje iniciático para reencontrarse con los orígenes de su pasión por las Vespas que comenzó su abuelo, nacido en Tomelloso. Tres generaciones apasionadas por la conocida marca de motocicletas que culminaron con “cuatro días de experiencias, sentimientos y vivencias compartidas” junto a los compañeros de Vespa Club Tomelloso, Vespa Club Campo de Criptana y Clásico de Herencia.
El pasado jueves, 11 de enero, tres personas salieron de Alcoy en Vespa con destino a Tomelloso: Emilio Turrión y Miguel Rodríguez estaban acompañando a Jordi Linares en su viaje iniciático. Recorrieron 1.000 kilómetros hasta nuestra localidad, que guarda vínculos con el protagonista de esta historia. Miguel Linares, abuelo de Jordi, y a quien nunca conoció en vida, nació en Tomelloso. La familia Linares había viajado hasta aquí a principios del siglo pasado, en busca de trabajo, y fue en el Hostal Sol, desaparecido actualmente, donde nació su abuelo. Posteriormente, se mudarían a Alcoy y allí Miguel Linares abriría un taller de chapa y pintura. Apasionado de las Vespas, transmitiría ese amor por la famosa moto italiana al padre de Jordi Linares, de nombre también Jordi. Como suele ocurrir, la pasión se trasladó de generación en generación y Jordi «Padre» contaría a Jordi «Hijo» las peripecias de su abuelo Miguel en Vespa: “Que si la chapa, la pintura, ahora le pongo un sidecar, ahora se lo quito, después la pinto de otro color…”, todo ello con una norma inquebrantable: no poner nunca pegatinas sobre la chapa.
No sería hasta el año 1991 cuando Jordi Linares «Padre» tendría por fin su propia Vespa, una Navidad en la que los Reyes Magos le regalaron “la gloriosa Vespa T5”, el último modelo fabricado en la factoría española Motovespa. Con el fallecimiento de su padre, en el año 2000, Jordi Linares heredaría toda la tradición del mundo Vespa y el magnífico ejemplar de dos ruedas de su padre, al que calificó como «Un diablo rojo».
Ha sido del 11 al 14 de enero, cuando Jordi Linares «Hijo» ha vuelto a Tomelloso con la Vespa de su padre a reencontrarse con su pasado. Destino: el Hostal Sol, donde nació su abuelo y con él su pasión por las Vespas. Así ha cerrado un círculo que abarca tres generaciones sobre la Vespa de su padre que ahora él conduce, sintiéndose “un heredero de esta bonita historia”. Un viaje iniciático que le ha llevado a recorrer 1.000 kilómetros y municipios como Alcoy, Villena, Yecla, Jumilla, Riópar, Ruidera, Tomelloso, Argamasilla de Alba, Urda, Albacete y Fuente Álamo. Linares ha calificado la aventura como “cuatro días de experiencias, sentimientos y vivencias compartidas” junto a los compañeros de Vespa Club Tomelloso, Vespa Club Campo de Criptana, Clásicos de Herencia y Retro Vespas Daimiel que le han arropado durante su visita. Una experiencia que sin duda no olvidará y que comparte, junto a muchas otras, a través de su blog. Y es que, como el propio Jordi Linares afirma, “el mundo Vespa da mucho de sí”.














